Si tú fueras mi príncipe
y yo tu cortesana,
te juro vida mía,
no saldrías de mi cama.

Enredado entre mis piernas,
embriagado de mis senos,
excitado en mis caderas
penetrarías mis adentros.

La reina madre me odiaría,
me tacharía de casquivana,
para ella sería tu capricho,
de esos que son de cama.

Pero siempre llegarías a mi lado
enloquecido por el ardiente deseo;
olvidarías la corona, la espada y el centro,
para amar a tu cortesana
que te ofrece como único tesoro...su cuerpo.

Cada noche y cada día
todo tu Reino murmuraría
sobre la relación mundana,
quesostendrías contu bellacortesana.

Lo que ellos jamás sabrían
es que toda tu idolatría
por esta humilde cortesana
va más allá que un juego de cama
pues simplemente es a la única que amas.