Aun no entiendo el porqué
el destino insiste en cruzar nuestros caminos
no estamos hechos el uno para el otro,
y eso es algo que ambos hemos comprobado.
Durante algún tiempo compartimos un sentimiento
un espacio, un amor, una cama y mil locuras;
deseo estremecedor, cariño que mataba
ideas de locura, pasión desgarradora,
alejarnos fue la mejor opción.
Sin vernos, ni hablarnos pasaron varios años
pero el amigo destino nos hizo una nueva jugada
estuvimos frente a frente, recordando,
haciendo presentes esos días,
en que juntos compartimos los mejor y peor.
Los encuentros furtivos no se hicieron esperar
se bien que no era amor, sólo deseo,
para después volver a ser dos conocidos
que alguna vez se amaron.
Esta ha sido nuestra historia,
ya no estoy segura de lo que siento por ti
a veces es odio, por arruinarlo todo con tu vicio
y otras ternura por lo que vivimos un día,
sólo se que nuestros caminos
se seguirán cruzando sin importar los senderos
por los cuales habremos de andar.

Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados