Todavía al cerrar los ojos percibo tu esencia

y escucho tu respiración cerca de mi oído

musitando cuánto me deseas.

Valió la pena esperar tanto para encontrarnos de nuevo

fue suerte que se presentara la ocasión de vernos,

mi corazón se aceleraba conforme llegaba la hora acordada

y cuando por fin tocaste la puerta, me arrojé a tus brazos,

tan necesitada estaba yo ellos, así como de tus labios,

se que tu también lo deseabas, pues me abrazaste fuertemente.

No pasó mucho tiempo,

nuestros cuerpos comenzaron a agitarse

nos llenábamos de caricias y besos

estábamos hambrientos el uno del otro

anhelábamos tanto amarnos.

La unión perfecta de nuestros sexos en plena sintonía

sincronización armónica de gemidos y latidos de corazón

hombre y mujer en pleno acto de amor;

empapados en sudor, hambrientos de deseo

alcanzando en climax en su máxima expresión,

cayendo rendidos uno sobre el otro.

Te miro a los ojos y no puedo creer que estés a mi lado

te quiero y lo sabes, me quieres y lo sé,

con esta apasionada entrega nos decimos todo,

somos cómplices, amantes, amigos.

¿qué más se puede pedir?

Si me llenas de dicha en cada encuentro,

sino veo la hora de volverte a ver,

Regresa pronto mi ángel del sexo,

que sabes de antemano que siempre

tuya seré.